martes, 28 de junio de 2016

Dilemas de relevancia ética

Detectamos, en el transcurso de la película, cuatro dilemas éticos, que sin ser impeditivos del ejercicio de la profesión, afectan un óptimo ético.


El primero se produce, durante el conocimiento y fallo del caso de Mark Blackwell, cuando el juez Joseph Palmer le asigna al imputado la pena mínima que le correspondía según la ley, debido a que lo identifica con su hijo, Hank Palmer; quien en su juventud también fue un rebelde que tuvo problemas con la justicia.

El segundo dilema ético consiste en que tanto el abogado como el cliente faltan a los deberes éticos que les imponen sus respectivas condiciones. El cliente le prohíbe a su abogado esgrimir en su defensa que, al momento del incidente, se encontraba con con una discapacidad mental ocasionada por la quimioterapia a la que se estaba sometiendo (la llamada quimiocerebro), en consecuencia, oculta prueba faltando, deliberadamente, a la ética. Por otro lado, Hank Palmer, el abogado, falta a la ética cuando, conociendo de la estrategia judicial que le expone su cliente de no exponer los hechos mencionados anteriormente, acepta el mandato judicial y el  patrocinio en la causa, vulnerando el artículo 6° del código del Código de Ética Profesional de 1948, al tomar una causa con cuya estrategia judicial, propuesta por el cliente, no estaba de acuerdo. La profundidad de este problema y su contextualización por la complicada relación de padre e hijo del cliente y el abogado la analizaremos más adelante. 


La tercera controversia ética consiste en que el juez Joseph Palmer conoció y resolvió asuntos de relevancia jurídica a sabiendas de que sus facultades mentales se encontraban mermadas, producto de la quimioterapia a la cual se estuvo sometiendo durante seis meses.

Y para finalizar, el cuarto dilema se genera entre el abogado Hank Palmer y el fiscal Dwight Dickham, puesto que entre ambos la relación que existe no es cordial ni respetuosa, contraviniendo lo dispuesto en el artículo 40 del Código de Ética profesional de 1948.



Sin embargo, hemos escogido el segundo dilema ético que, en concreto, consiste en que el abogado aceptó una causa contraviniendo sus convicciones, por cuanto no está de acuerdo con el cliente en la forma de plantear o desarrollar el asunto en circunstancias que sabemos que un abogado apegado a la ética propia de su profesión no puede llevar adelante una estrategia judicial contraria a la que desea el cliente. A modo de ejemplo, utiliza medios de prueba a pesar de que el cliente no quiere que sean usados por razones ajenas al derecho (cuando alude a la enfermedad del Juez Palmer y los efectos adversos que produce su tratamiento) y, por otro lado, se empeña en agotar todos los medios, aunque su cliente (imputado) se niega a ser defendido y está dispuesto a aceptar su participación en el hecho punible. En efecto, se está contraviniendo expresamente el art. 6° del Código de Ética Profesional de 1948 y el artículo 29 del Código de Ética Profesional de 2011.
Además, el cliente no cumple con su deber de entregar toda la información, en la causa ''Estado de Indiana vs. Palmer'', por ejemplo, al ocultar la información consistente en la identificación, progreso y efectos colaterales (la famosa quimiocerebro traducida en pérdidas de memoria, confusión, demencia y delirio) del tratamiento (la quimioterapia) aplicable a su enfermedad.

A lo largo de la relación se presenta un marcado conflicto de interés entre el abogado y el cliente, a causa de su relación padre e hijo. Mientras el primero desea liberar a su padre, el segundo desea conservar la honradez de su nombre. Esto es manifiesto con la definición entregada por el artículo 73 del Código de Ética Profesional de 2011 cuando decreta en sus criterios para definir un conflicto de interés: “cuando existe un riesgo sustancial de que el cumplimiento de los deberes de lealtad o independencia del abogado se vean afectados por su interés personal". Aquí se ve claramente afectada la independencia y lealtad del abogado; la primera porque existe un conflicto manifiesto al momento de querer exponer la información de la enfermedad  al tribunal y el cliente le insiste al patrocinante que no, poniendo en jaque su independencia como profesional. La segunda se observa cuando el abogado mantiene el patrocinio de la causa, a pesar que el deseo del cliente es un fin distinto que el salir absuelto; este consiste en mostrar una buena imagen como juez y cumplir la condena de ser necesario.


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